ABRIR LOS OJOS A LA LUZ

"Todo aquel que practica lo malo detesta la luz y no se acerca a la luz para que no se descubran sus acciones" (Jn 3,20)

La observación puede parecernos demasiado pesimista, pero lo cierto es que podemos vivir sin conocernos como somos realmente.
Podemos vivir día a día sin querer ver que es lo que mueve nuestras vidas y cuales son las razones a la hora de tomar nuestras decisiones.Y no siempre por torpeza o por falta de inteligencia.Lo que de verdad ocurre es que de manera más o menos consciente,sabemos que si las examinaramos con luz suficiente,ésto nos obligaría a cambiar.
Parece cumplirse las palabras de Jesús:"La luz vino al mundo y los hombres prefirieron las tinieblas,porque sus acciones eran malas"(v 19)
Nos asusta vernos como realmente somos y por eso preferimos continuar siendo ciegos sin luz.
Que fácil es vivir superficialmente y mantener una imagen.Que fácil es creer que los demás son como yo los veo de acuerdo a las etiquetas que les pongo a cada uno...
"En cambio,el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz para que se vean sus acciones,porque están hechas como Dios quiere"(v21)
Por esa razón,cuando deseamos cambiar nuestra vida y conducirla por un camino mejor,lo más importante,lo decisivo,no es intentar cambiar,sino abrir los ojos a la luz y ver.Vernos como realmente somos y no como nos ven los demás,y poner entonces los remedios necesarios para que nuestras vidas sean vividas a la luz,porque están hechas como Dios quiere.